Que los justos canten de alegría al Señor; les corresponde a los puros alabarlo. Alaben al Señor con melodías de la lira; toquen música para él en el arpa de diez cuerdas. Entónenle un cántico nuevo de alabanza; toquen el arpa con destreza y canten con alegría. Pues la palabra del Señor es verdadera y podemos confiar en todo lo que él hace. Él ama lo que es justo y bueno; el amor inagotable del Señor llena la tierra. El Señor tan solo habló y los cielos fueron creados. Sopló la palabra, y nacieron todas las estrellas. Asignó los límites al mar y encerró los océanos en enormes depósitos. Que todo el mundo tema al Señor y todos estén ante él con temor reverente. Pues cuando habló, el mundo comenzó a existir; apareció por orden del Señor. El Señor frustra los planes de las naciones y hace fracasar todas sus intrigas. Pero los planes del Señor se mantienen firmes para siempre; sus propósitos nunca serán frustrados. Qué alegría para la nación cuyo Dios es el Señor, cuyo pueblo él eligió como herencia. El Señor mira desde el cielo y ve a toda la raza humana. Desde su trono observa a todos los que viven en la tierra. Él hizo el corazón de ellos, así que entiende todo lo que hacen. El ejército mejor equipado no puede salvar a un rey, ni una gran fuerza es suficiente para salvar a un guerrero. No confíes en tu caballo de guerra para obtener la victoria; por mucha fuerza que tenga, no te puede salvar. Pero el Señor vela por los que le temen, por aquellos que confían en su amor inagotable. Los rescata de la muerte y los mantiene con vida en tiempos de hambre. Nosotros ponemos nuestra esperanza en el Señor; él es nuestra ayuda y nuestro escudo. En él se alegra nuestro corazón, porque confiamos en su santo nombre. Que tu amor inagotable nos rodee, Señor, porque solo en ti está nuestra esperanza.
Salmos 33:1-22
Los Salmos constituyen una de las colecciones más ricas y emocionalmente profundas de toda la Biblia. Compuestos por 150 poemas y canciones, expresan una amplia gama de emociones humanas ante Dios: desde júbilo y alabanza hasta lamento y angustia, pasando por petición, gratitud, confianza y adoración.
Escritos principalmente por David, pero también por otros autores como Asaf, los hijos de Coré, Salomón y Moisés, los Salmos fueron originalmente compuestos para ser cantados durante el culto en el templo. Sirven como una guía completa para la comunicación con Dios, ofreciendo palabras para expresar nuestros sentimientos más profundos, sean de alegría o tristeza, esperanza o desesperación.
Los Salmos abordan temas universales de la experiencia humana: la búsqueda de justicia, el enfrentamiento de la adversidad, la celebración de las bendiciones, el arrepentimiento por el pecado, la confianza en la protección divina y la esperanza en la redención. Nos enseñan que podemos ser completamente honestos con Dios sobre nuestras emociones, al mismo tiempo que nos recuerdan Su grandeza, bondad y fidelidad. A través de los Salmos, aprendemos a adorar, orar, confiar y encontrar refugio en el Señor en todos los momentos de la vida.